domingo, 26 de noviembre de 2006

Fragmentos de la vida

Aunque la mente haga siempre el intento de dar un sentido de continuidad a nuestros recuerdos, la realidad es que la memoria es un cajón desastre lleno de fragmentos de nuestra vida. Una conversación, un suceso, una frase, una imagen, un lugar, una canción, un libro, una película... Allí permanecen como aletargados, inactivos, olvidados. Pero de vez en cuando, estos fragmentos, salen del cajón, se asoman al presente, y tomamos consciencia de su existencia.

Curiosamente, estos fragmentos raras veces vienen solos. Están asociados con otros fragmentos y, como no, con un contexto que a menudo saltan también del cajón de la memoria. Pero no nos engañemos, estos fragmentos pertenecen al pasado. En algún momento dado de nuestra vida, sin ni siquiera darnos cuenta, pasaron al rincón del olvido. No lo hicimos voluntariamente, simplemente, pasó. Otras cosas llamaron nuestra atención, otras cosas centraron nuestro interés. Así que esos fragmentos pronto desaparecerán igual que aparecieron, volviendo a la oscuridad del cajón.

La imagen ha sido tomada de Martha Zylberstein.

2 comentarios:

Ana Salta dijo...

Cada vez que nos dan clases de
amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de
amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de
ausencia
muñones de porvenir / arrabales
de duelo
pero también candores de
mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde
sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo
de otoño
sentimientos insoportablemente
actuales
que se niegan a morir allá en lo
oscuro

el olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las
remembranzas
y hay que tirar rencores por la
borda
en el fondo el olvido es un gran
simulacro
nadie sabe ni puede / aunque
quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de
fantasmas
esos romeros que peregrinan por
el olvido
como si fuese el camino de
santiago

el día o la noche en que el olvido
estalle
salte en pedazos o crepite /
los recuerdos atroces y de
maravilla
quebrarán los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por
el mundo
y esa verdad será que no hay
olvido


...y como también decía Benedetti, el olvido está lleno de memoria..

Un abrazo, Gusito :)

gusito dijo...

Queridísima noviembrë, gracias por tu aportación... y por reivindicar con ella un lugar para el olvido. Cierto parece que el cajón del olvido está lleno de memoria.

Un beso !!